Filosofía

Nuestro valor más característico es nuestra particular manera de incluir a la familia en nuestro proyecto y la importancia que damos al vínculo y al apego como base para una buena salud mental, autoestima y aprendizajes significativos.

Consideramos vital que aquello que llamamos “autonomia” no implique una elección forzada entre los nuevos intereses y la natural dependencia de la primera infancia, es por eso que cuidamos al máximo que esta separación se haga cuando la criatura esté realmente preparada. Las familias que entran en Moixaina se comprometen a que sus pequeños sean acompañados como mínimo hasta que se queden a gusto y con la confianza necesaria. Madres y padres siempre son bienvenidos en el espacio y su presencia se considera un material de gran riqueza educativa.

Moixaina está pensada para ser una primera pequeña sociedad, un nuevo mundo al que introducirse una vez los niños y niñas toman la iniciativa de lanzarse fuera de la burbuja de la relación con sus padres y personas más cercanas. Para poder vivir sus propias cosas, han de tener la posibilidad de interactuar libremente con sus iguales en un ambiente relajado, de seguridad emocional y física. Las educadoras estamos allá para sostener de forma no directiva, observar la interacción, estar discretamente presentes, aportar recursos y materiales, recordar los límites cuando sea necesario y jugar cuando se nos pide.

Las dinámicas diarias se inician a partir de diferentes rincones preparados con materiales y las actividades van surgiendo de forma espontánea, según el interés de los pequeños.

Siempre bajo la idea de la naturalidad y de atender las necesidades de niños y niñas, las acompañantes ponemos atención al tono de voz y posición de nuestro cuerpo, propiciando un ambiente en el que ellos sean los protagonistas y todos tengamos la sensación de poder escucharnos a nosotros mismos.

Creemos en el respeto por la autorregulación y la relación de cada persona con su propio cuerpo, por eso por regla general no animamos ni ayudamos a subir o a bajar de los sitios, a comer alimentos, a compartir juegos, a taparse o destaparse…

En Moixaina se puede elegir hacer muchas cosas, pero también hay normas que hemos decidido las educadoras para cuidar el material, al grupo y a nuestra filosofia y que definen los límites de nuestro espacio, activiades y forma de relacionarnos; tanto para las criaturas como para los adultos.

Los conflictos son una parte imprescindible (e inevitable) del aprendizaje vital y a pesar de que nos despierten emociones complejas de manejar no los juzgamos negativamente. Nuestro objetivo es respetar al máximo el conflicto entre dos o más personas, aprender a aceptar lo que está ocurriendo, mirarlo como parte de un proceso en movimiento, cuestionar nuestra propia visión de “lo justo” y “lo injusto” e intervenir sólo cuando las fuerzas están desequilibradas. Cuando lo hacemos buscamos crear el espacio para que ambas partes puedan expresar qué querían, facilitando que con las palabras se pueda llegar a un entendimiento, pacto o aceptación de la norma si es el caso.

Todas las emociones son igual de válidas, trabajamos para reconocerlas, aceptarlas y aprender a comunicarlas sin dañar. Consideramos de gran importancia poner atención al lenguaje, en cómo lo usamos y solemos trabajar este tema con las familias.

Las madres, padres y bebés tienen espacios para ellos, donde poder charlar y compartir, a los cuales los pequeños pueden acercarse siempre que lo necesiten o tengan ganas. Los adultos presentes en el espacio se comprometen a respetar el proceso de los niños durante la actividad de Moixaina situándose como observadores, dejando que sean ellos mismos juntamente con los educadores quien resuelvan las situaciones concretas que se van presentando durante el dia.