Soy Ainara Amit Castillo y tengo 20 años. Hace 18 años, mis padres, junto con dos familias más comenzaron un proyecto que ha ido evolucionando hasta convertirse en lo que hoy conocemos como Moixaina.

A lo largo de mi escolarización, he hecho un recorrido largo por varias escuelas alternativas que contemplan la educación viva, libre y vivencial.

Desde muy jovencita me han apasionado el funcionamiento de las mentes de las personas y las relaciones humanas. Y siempre me han gustado l@s niñ@s pequeñ@s. Así que en junio de 2019, mientras acababa mi formación en la escuela Brockwood Park School de Inglaterra, fundada por Jiddu Krishnamurti -filósofo, pensador y educador hindú- pensaba en qué opciones tenia para el curso siguiente. Unos meses antes, había descartado la opción de ir a la universidad, temporalmente como mínimo, ya que sentía que tenía ganas de hacer algo más manos a la obra, no tan teórico – nunca me he llevado muy bien con los estudios académicos-.

Fue así como tuve la idea de hacer de voluntaria en algún proyecto educativo que me pareciese interesante. Y un buen día, Moixaina me vino a la mente. Me puse en contacto con el equipo y enseguida pudimos coordinarnos para poder conocernos. En septiembre empezaba a ir al espacio dos veces por semana. Menos de un mes más tarde, hacía falta que alguien viniera cada día a hacer el acompañamiento de la acogida de la primera hora de la mañana, y que pudiese cubrir las substituciones que las educadoras necesitaran y me ofrecieron tomar ese cargo.

De un día para el otro empecé a estar diariamente en el espacio, acogiendo a las primeras criaturas que llegan temprano por la mañana y algunos días quedándome toda la mañana. Al principio me sentía bastante insegura ya que no tenía ningún tipo de experiencia previa en el ámbito educacional (a parte de la convivencia con mis hermanastros pequeños y con otros niños y niñas que forman parte de mi vida), pero a su vez lo viví con muchísima ilusión. Hoy puedo decir que soy inmensamente feliz de tener la oportunidad de trabajar en un lugar tan mágico y con un equipo de personas tan agradables, cálidas y honestas.

Para mí Moixaina es una especie de burbuja de calma donde nada es muy grave. Estar allí me hace sentir segura y en paz. Me llena poder observar a los más pequeños hacer sus descubrimientos y vivir sus aventuras, y acompañar los conflictos que surgen diariamente y de los que creo que aprendo tanto más que ellos. Muy a menudo me doy cuenta de que me hacen de espejo y me hacen ver cosas de mi misma que nunca me había parado a observar. Me parece que, al final del día, educadores y criaturas aprendemos todos los unos de los otros en igual cantidad. Es un trabajo que puede llegar a ser agotador, pero a su vez es siempre infinitamente enriquecedor. Moixaina es un aprendizaje diario e incesante

Actualmente estoy en medio del proceso de hacer la formación de educación viva que se ofrece en la escuela El Roure, una experiencia que también está siendo todo un aprendizaje y que siento que complementa muy bien mis vivencias en Moixaina.