Me llamo Verónica Parro Sánchez, tengo 39 años, soy madre de dos hijas y un hijo, y desde hace dos años trabajo como educadora en Moixaina. También acompaño procesos de maternidad, embarazo y postparto, de manera individual y en grupo.

La maternidad me llevó a un lugar de transformación y crecimiento personal que significó un cambio de rumbo también en lo profesional. Hice formación en escuela viva y activa; en acompañamiento emocional a la infancia; así como en acompañamiento al embarazo y postparto, como lugar del que parte el cuidado a nuestras hijas e hijos y su salud. Me he formado como Instructora de Yoga en el embarazo y la crianza; Mindfulness, Educación Transpersonal y Terapia Gestalt.

Llegué a Moixaina en diciembre de 2012, como mamá, acompañando a mi hija y a mi hijo.

Mi hijo pequeño, en ese momento, transitaba por lo que llaman TEA. Nosotros no habíamos querido etiquetar de modo alguno, sabíamos de sus particularidades, sus dones y su hermosa sensibilidad, y nos hacía sentir más cómodos vivenciar la experiencia sin darle un nombre, aprender cómo él necesitaba ser mirado y cuidado. En el camino hubo mucho aprendizaje, mucho de ensayo y error, mucha equivocación, culpa y mucha aceptación de todo lo anterior. Al final y en la base de todo, amor e intergración.

Buscamos un lugar para que él pudiera hacer su proceso de un modo libre y relajado. Moixaina fue el punto de inflexión, una maravilla para nuestro hijo, para nuestra familia y para mí, a nivel personal, y ahora profesional, fue el lugar donde pudimos Ser, sin más expectativas.

Hoy, mi hijo, tiene casi 11 años y ni un solo rasgo de “espectros” a su alrededor. Su sabiduría interna, su capacidad de resiliencia, un acompañamiento terapéutico no invasivo y un entorno favorable como Moixaina fueron (son) parte de esta historia.

Los últimos dos cursos he acompañado a mi hija pequeña en Moixaina, a la vez que he trabajado como educadora, lo cual ha sido todo un reto. He evidenciado cuan diferente es acompañar a tus hijas e hijos, o a otros niños y niñas, las emociones que se nos despiertan desde un lugar u otro, y como nuestros peques nos ponen delante aquellas cosas en las que tenemos que madurar.

Para mí es muy importante que podamos estar atentas y atentos a lo que nos va ocurriendo, de ese modo podremos observar su verdadera esencia y necesidad, así como darles el espacio para que hagan lo que sea que tengan que hacer, en este mundo loco en el que vivimos.

Me declaro a favor del cuidado al nacimiento, a la infancia y la familia, como base de un sistema sano para el niño y la niña, para que se conviertan en adultos lo más sanos y libres que sea posible.